yume

Hi-kokoro, tetsu-ken: Corazón de fuego, puño de hierro
Yumé: Sueño, ilusión, ilusorio, estupidez
J. E. Kensei Castro, 2004

Ilusión

El Maestro Musashi, sin discusión el más grande de los Samurai (tal vez el más grande guerrero de todas las épocas y latitudes), practicó con la espada ... toda su vida ... todos los días ... todo el día. No hay otro ejemplo de foco como el suyo.

Ya mayor -a veces- cambió el shin-ken por el bokken (la espada de acero por la de madera) ... a veces por el pincel. Su dominio de la espada no tuvo parangón (fue la excepción ... que confirma la regla de que nadie es invencible) pero, además, sus esculturas, caligrafías y pinturas Zen son verdaderas obras de arte y, por si todo eso fuera poco, su libro es uno de los principales textos sobre el Bushido y el Zen.

Estudió todas las otras armas de su época (... cómo vencerlas con el sable). Estudió Zen ... con el monje Takuan.

Takuan fue el Maestro; Musashi, el Discípulo.

Musashi podría haber cortado en dos a Takuan, sin mayor esfuerzo. Sin embargo no sólo no hizo eso ... sino que le tenía un enorme respeto ... y hasta algo parecido al miedo ... Debe haber sido al único a quien "temió" ... pero, después de todo, Takuan era su Sensei, su Maestro.

Se sabe poco de esa época de Musashi ... apenas que cuando encontró a su Maestro era muy joven, muy feroz y muy indisciplinado. No se sabe bien qué hizo el Maestro con este Discípulo. Sí se sabe que Miyamoto Musashi emergió, luego de su aprendizaje con Takuan, como el más grande guerrero de su época ... tal vez el más grande de toda la historia ... con una disciplina tan férrea como no ha habido otra.

Como resultaron, a la postre, las cosas ... muchos han leído a Musashi ... pocos, muy pocos a Takuan.

Murieron en el mismo instante.

Se cuenta que unos Samurai encontraron a Musashi en Reigendo, la caverna donde se había retirado a vivir en soledad los dos últimos años de su vida ... sentado, digno, erguido y muerto. A su costado estaba su obra: el Go rin no sho (El libro de los cinco anillos).

En el mismo momento, a muchas millas de distancia en Tokaiji, un lejano monasterio, unos monjes encontraron en una solitaria celda a Takuan ... sentado, digno, erguido y muerto. A su lado su último legado: un kakemono con un único ideograma ... ¡Yumé!

      
Castro "Kensei"
Okinawa-ken Ryu Budo
Soke Hanshi Ku-dan
23 de enero de 2006



Moderación

En el Japón del siglo XVII Yagyu Toshiyoshi fue un gran Maestro de la espada del estilo Yagyu Shinkage Ryu. No sólo su arte era en verdad superior, sino que Toshiyoshi era también famoso por su excelente salud y gran vitalidad, aún en su vejez.

En cierta ocasión un Samurai de nombre Mitsuru le rogó que le enseñara sus secretos, tanto los del arte de la espada, como los de una vida saludable. El Maestro aceptó y, durante un mes, Mitsuru fue su Uchi-deshi.

Una vez transcurrido ese tiempo Mitsuru regresó con su Daimyo decidido a imitar cabalmente al Maestro: desayunos frugales, una hora de práctica con el sable temprano en la mañana, luego un baño tibio, comer sólo vegetales y productos del mar, largos paseos en la tarde, otra hora de práctica y un par de horas leyendo los clásicos por la noche.

Varios meses después Toshiyoshi visitó el castillo donde vivía y trabajaba Mitsuru quien, encantado con la nueva oportunidad, volvió a prestar suma atención a todo lo que hacía el Maestro: desayunos abundantes, lectura en la mañana ... arroz, granos, carne ... ningún paseo ... cuatro horas de dura práctica con la espada por la tarde y un largo baño bien caliente en la noche ...

Mitsuru, completamente desconcertado, le dijo al Maestro:

- Creía haber captado sus secretos ... ¡pero Ud. está haciendo todo diferente!

- Mitsuru-san -respondió el Maestro- en realidad no ... además cuando practicó conmigo era verano ... ¡ahora es invierno!

-Entonces, Maestro -preguntó el Samurai- ¿cuál es el secreto de su Arte y de su salud?

- Simple: ¡¡¡rinkiohen!!! ... ¡moderación! Moderación en mis hábitos diarios y una práctica moderada y adaptable a las circunstancias ... ¡pero constante!

      
J. E. "Kensei" Castro
6 de diciembre de 2007


rinkiohen

Rinkiohen: adaptarse a cada oportunidad aceptando los cambios ... sobriedad, moderación, prudencia, templanza, sensatez, cautela, temperancia ...
Los discípulos jóvenes, naturalmente, deben practicar "fuerte" (sin caer en grandes excesos, pero yendo más allá de donde suponen sus propios límites) ... antes de hacerlo "inteligentemente"
J. E. Kensei Castro, 2008




Estudiantes, Maestros y Caminos
verdaderos y falsos

Muchas veces es difícil distinguir a los unos de los otros, pero hay algunas pistas bastante claras:

F: El falso Caminante (el Maestro Funakoshi lo llamaba kuchi-bushi: "guerrero de boca") encuentra constantemente excusas para no practicar ... excusas de todo tipo: simples, complicadas, estúpidas, insultantes, convincentes, inatacables ...
V: El verdadero Michi no hito, sin importar lo difícil de sus circunstancias, siempre encuentra el lugar, el tiempo y la manera de practicar ... ya que la virtud no está en saber ... ¡sino en hacer!

F: El kuchi-bushi adora, sobre un pedestal, a los grandes hombres ... pero cuando se topa con el más pequeño defecto se desilusiona terriblemente.
V: El Michi no hito respeta, admira, sigue el ejemplo de los grandes Maestros ... y, cuando descubre sus defectos, los ama por su humanidad.

F: Al kuchi-bushi los errores lo petrifican, tiene un problema para cada solución, debe ser motivado constantemente y de mucho aprende poco y nada.
V: El Michi no hito aprende de sus errores, tiene una solución para cada problema, se auto-motiva y de poco aprende mucho.

F: El kuchi-bushi hace difíciles las cosas fáciles, es víctima del perfeccionismo paralizante y, aún cuando tenga muchas ventajas, las pierde.
V: El Michi no hito hace fáciles las cosas difíciles, persevera en procura de mejorar y transforma, incluso sus desventajas ... ¡en ventajas!

F: El kuchi-bushi es inflexible, estrecho de criterio, habla sobre la modestia y practica como si fuera un sacrificio.
V: El Michi no hito es adaptable, tiene amplitud de criterio y practica con humildad y alegría.

F: El kuchi-bushi se complica constantemente la vida, anteponiendo lo secundario a lo principal.
V: El Michi no hito lleva una vida sencilla, feliz, con prioridades muy claras.

F: El Camino falso está envuelto en palabras, envuelve todo en palabras y busca el triunfo sobre los demás.
V: No hay verdadero Camino sin una "materialidad" (una práctica exigente y constante) que sustente su espiritualidad. Sin dicha "materialidad" es pseudo-misticismo, es ¡palabrerío! Pero el Camino tampoco es un deporte (una actividad principalmente física, lúdica, recreativa, competitiva y, para la mayoría, meramente un espectáculo) ... ni solamente un arte (que se agota en la búsqueda de la excelencia de sus técnicas). El Camino es una disciplina que proporciona las habilidades físicas, mentales y espirituales necesarias para el autoconocimiento y la autosuperación: se lo practica para elevarse, no por encima de los demás, sino de sí mismo.

F: El kuchi-bushi es maquiavélico ... para él los fines justifican los medios.
V: El Michi no hito trata de que los medios sean los que justifiquen los fines y cree en el honor. Honor ... hasta la palabra está en desuso ... tan en desuso que suelo utilizar simplemente el término "coherencia" (entre pensamiento, palabra y acción). Una persona honorable es, como todas, una persona con aciertos y errores ... pero respeta sus propios principios y es auténtica.

F: El falso Camino puede sonar muy bien, puede ser -según moderno eufemismo- muy políticamente correcto ... pero si es ancho y fácil ... ¡con seguridad es cuesta abajo!
V: Per ardua ad astra ... ad augusta per angusta: por lo arduo a las estrellas ... a resultados augustos por vías angostas. El Camino verdadero es estrecho, empinado y difícil. Tan difícil, de hecho, que no hay que confundirse y debe uno mantenerse atento pues, como enseñaba Heráclito, aún los verdaderos Caminos pueden ser recorridos cuesta arriba ... ¡o cuesta abajo!

F: Los únicos objetivos del kuchi-bushi son las ganancias, la fama, la fortuna ... y trata, por todos los medios, de no pagar los precios.
V: Para el Michi no hito lo más importante no son los "logros" sino el propio Camino: lo que se aprende, lo que se recibe, lo que se da y lo que se disfruta al recorrerlo ... y paga los precios sin dilación. En cuanto a categorías (Kyu), grados (Dan) y títulos (Renshi, Kyoshi, Hanshi) ... son señalizaciones ... son simples peldaños ... cuya mejor razón de ser es apoyar el pie con firmeza en ellos ... e impulsarse hacia el siguiente escalón.

F: El falso Maestro está completamente lleno de certezas, su palabra es ley. Si el "Maestro" cree que la suya es La Verdad ... que por su boca habla Dios, La Raza, El Pueblo, El Budo ... ¡huya!
V: El verdadero Maestro está lleno de dudas, de hecho tiene más dudas que sus alumnos. El que tiene todas las respuestas es porque no se hizo todas las preguntas. ¡Ni cerca! El Maestro auténtico comparte su sendero con sus Discípulos y ofrece su práctica y su propia vida (con sus aciertos y sus errores) como ejemplo. Es muy humano ... en todos los sentidos.

F: El Maestro falso fuerza la realidad para adecuarla a su fanática idea de una utopía (no conoce las realidades del Caminante) y trata de gustarle a todos.
V: El verdadero se esfuerza en seguir los Kodo, los Antiguos Caminos, el ejemplo iluminador de los Viejos Maestros ... adaptando lo estrictamente necesario según sus propias circunstancias de personalidad, tiempo y lugar, siempre respetando los principios del Camino, nunca tratando de gustarle a todos o persiguiendo fama y fortuna.

La verdad es una diosa maravillosa ... pero fea y que, además, no acepta maquillaje alguno. La mentira es, en cambio, una diosa espantosa y perversa, pero se maquilla tanto que parece linda.

Suelo expresar mis opiniones con firmeza, pero sólo tengo nueve "certezas" (entre comillas, porque de todos modos no dejo de analizarlas ... no en vano llamamos a nuestra disciplina "Camino" y, como bien dijo el poeta, se hace Camino al andar / golpe a golpe):

    1.  vamos a morir ... lo que hace a la vida inmensamente valiosa
2.la única realidad, el único lugar y el único tiempo ... ¡son aquí y ahora!
3.como enseñaba el Maestro Takuan, el sitio del sufrimiento es el lugar donde la mente se detiene
4.el amor es lo único que hace realmente valer la pena a la vida y depende más de la propia capacidad de amar que de algún "merecimiento"
5.en la duda, en el error y en el acierto, siga a su corazón
6.a golpes se aprende ... pero cuanto más se transpira en la paz, menos se sangra en la guerra
7.la cima es una, como solía decir mi Maestro, Nagamine Shoshin O’Sensei, pero cada Camino tiene sus propias bondades y dificultades; lo mejor de OKR, una disciplina Zen basada en el Budo, es lo completo que es: una herramienta de perfeccionamiento tanto para el cuerpo, como para la mente y el espíritu
8.el foco, la unicidad de propósito, es fundamental: elija un Camino, hágalo con el corazón y ¡recórralo hasta el final!
9.no hay mayor privilegio que el de ser humano y transitar un Do, un "Camino"

      
J. E. "Kensei" Castro
1º de mayo de 2009


seijitsu

Seijitsu: la verdad descarnada
J. E. Kensei Castro, 5 de febrero de 2010




La relación kata - kumite

Kata es lo que los neófitos perciben como una "coreografía marcial" y constituye el corazón de la práctica del karate tradicional. El radical izquierdo del ideograma "kata" significa "un agujero en la forma de la casa": una abertura, una ventana ... el lugar por el que entra la luz, por donde puede verse "el otro lado". El radical derecho del kanji es "rejilla, celosía, persiana": aquello que, de diferentes maneras, controla el paso de la luz ... En OKR hay un total de 26 diferentes kata de Karate-do (que incluyen técnicas de Aikitai-jiujitsu), Sai-jutsu, Bo-jutsu y Kempo.

El kumite ("compartir el Arte"), en Okinawa-ken Ryu, consta de tres formas: jiyu-kumite ("combate libre"), jun jiyu-kumite ("semi-libre") & yakusoku-kumite ("formal"). En OKR tenemos seis Kumite no Kata (llamamos "tori" al que ejecuta el Kumite-gatá y "uke" al compañero que ayuda a realizarlo), los que son el principal nexo práctico entre kata y kumite.

El objetivo genérico del kumite, como el de toda práctica de Okinawa-ken Ryu, es el autoperfeccionamiento.

Sus objetivos específicos son el desarrollo del control (dominio), del sentido de distancia y oportunidad, del ritmo, la sincronía y la anticipación, de la relación entre i-shin y zanshin, de los kyusho, del kiai, etc.

El objetivo ulterior del estudio de kumite es integrar la experiencia adquirida en su práctica (como también en las prácticas de kihon, zazen, makiwara, sunatawara, etc.) en todos y cada uno de los kata.

La conexión kumite - kata: cuando hacemos el bunkai ("análisis") de cada kata llamamos omote ("anverso") a los waza (gi, técnicas) del budoka que ejecuta el kata ... y ura ("reverso"; la "parte" del "agresor", los "ataques" que "defendemos") a su opuesto complementario. La práctica será incompleta si dentro de las diversas modalidades del estudio de cada kata no se incluye también el de su parte ura (cuyo entendimiento se desarrolla -principalmente- en kumite) ... hasta el punto, incluso, de desatar la respuesta emocional de una situación real.

El practicante de kata que tiene su mu-shin ("no-mente") en la "zona" omote sigue tratando -en cierto modo- de "hacer bien" sus técnicas ... el que tiene su mu-shin en la "zona" ura simplemente interactúa con sus "enemigos" ... y su kata es la unidad de su cuerpo, su técnica y su mente (shin gi tai ichi) ... de su "interior" y del "exterior" ... de todas sus experiencias ... de su kihon, su kumite, su zazen, etc. ... proyectado hacia umuiri, la verdadera esencia.

      
J. E. "Kensei" Castro
22 de febrero de 2012


Shin gi tai ichi

Shin gi tai ichi
La unidad de cuerpo, técnica, mente, corazón y espíritu
J. E. Kensei Castro, 29 de febrero de 2012




"Un libro de recetas de cocina no aliviará vuestra hambre."

"El sitio del sufrimiento está en el lugar donde la mente se detiene."

Takuan Soho (1573 - 1645)

"Para conocer diez mil cosas, conozca una bien: el constante perfeccionamiento de sí mismo mediante el Arte elegido es el único Camino a la Iluminación. Que el Maestro sea como la aguja. Que el Discípulo sea como el hilo. ¡Que ambos practiquen sin pausa!"

"En la quietud hay movimiento y en el movimiento, quietud."

Miyamoto Musashi (1584 - 1645)

"La mente es como un paracaídas: sólo funciona si se abre."

Albert Einstein (1879 - 1955)

Furyu monji: la realidad no depende de las palabras

Esta es una enseñanza crucial del Zen ... pero sólo alguien verdaderamente iluminado podría "ver" las cosas tal como son ... más allá de las palabras.

Lo cierto es que la mayoría de nosotros "construye" una ilusoria realidad con palabras y palabras y más palabras. Las que pronuncia, las que oye, las que escribe, las que lee y, sobre todo, las que piensa. Es así que los dictadores, p. ej., suelen llamar a su dictadura ... "¡democracia!" ... y muchos creen más en esa palabra que en las evidencias ante sus ojos ...

¿Cómo ir más allá de las palabras?: con la práctica de toda una vida.

Un buen comienzo:

    1.  Otorgue a cada palabra su verdadero valor y elimine toda grandilocuencia. No le diga "dioses" y "diosas" a simples mortales, no exclame "¡me quiero morir!" cuando -ni remotamente- quiere hacerlo, no se queje de que le "pasó algo terrible" cuando es apenas algo muy común que le ocurre a la mayoría de las personas ... No ande "rasgando sus vestiduras" ni "tirando manteca al techo" por cualquier circunstancia aparentemente mala o buena: siquiera espere un poco a ver como se desarrollan -en realidad- los acontecimientos. Las palabras (fundamentalmente las que forman su pensamiento) pueden ser "más poderosas que la espada": sea cuidadoso con ellas. Un ejemplo: Hitler no fue un gran guerrero ... ni siquiera un experto con una Schmeisser o una Luger ... sin embargo causó la muerte de decenas de millones de personas ... ¡sólo hablando! Lo dicho: no exagere. ¡Llame a las cosas por su nombre!

2.¡Evite los eufemismos!: son la forma más peligrosa y solapada de las mentiras. Las malas palabras, las verdaderas malas palabras, son como los venenos: peligrosas sólo si las traga. Ahora bien: si coloca cianuro en una botella cuya etiqueta diga "cianuro" y tenga una calavera y un par de tibias cruzadas ... ¡no hay problema! ... pero si mezcla el veneno en botellas de gaseosas ... Así funcionan los eufemismos ... Sea cuidadoso. ¡Llame a las cosas por su nombre!

3.No repita, en su mente, una y otra y otra y otra vez las mismas palabras, los mismos pensamientos ... en un interminable círculo vicioso y estancado. Como al agua ¡déjelos correr! Llame a las cosas por su nombre ... ¡una vez! Repetir sin repetir ... ¡es el secreto!

A pesar de que me ha llevado casi cuarenta y nueve años de experiencia en el Budo y en el Zen poder escribir este kusen ... ¡sigue siendo mucho más fácil escribirlo que ponerlo en práctica! :)

      
J. E. "Kensei" Castro
17 de agosto de 2013


furyu monji

Furyu monji: más allá de palabras y letras ...
J. E. Kensei Castro, 6 de diciembre de 2013




Maestría

Comencé a practicar a los 10 años de edad. A los 12 mi práctica del Budo me salvó del ataque con arma blanca de un neonazi en Hamburgo. Siendo cinturón blanco y con apenas 15 años de edad, comprendí la esencia del Camino y la expresé en teoría y práctica con lo que llamé "inercia positiva" ... foco y perseverancia (cantidad y calidad ... repetir sin repetir, suelo decir) y, con 18 años de edad, entendí cabalmente la esencia de como vencer en combate ... con el foco correcto: sutemi ... A los 27 entendí la relación Arte - Camino y fui Soke de Okinawa-ken Ryu (el Estilo del Puño Okinawense).

A los 51 fui honrado por el Consejo Mundial de los Soke como Hanshi (Maestro Ejemplar), el mayor título en el Budo. Ahora, a los 60, sigo tratando de aprender en mi práctica diaria.

Toda mi vida he seguido el Camino del Zen, del Budo y, en particular, del Karate con esa fuerza con la que se siente un gran amor. He pasado épocas muy difíciles y mil veces he estado a punto de abandonar el Camino ... pero siempre seguí adelante. He perseverado en mi foco. Y tantas han sido mis ganas de practicar Karate-do que mi vida se fue acomodando, poco a poco, a la fuerza de mi deseo ... y me hice karateka: cuando no practico Karate ... ¡practico Karate! Karate es mi Camino. Pienso, imagino, siento, proyecto, saco conclusiones acerca de y gracias al Karate todo el tiempo. Karate-do es mi vida. No deja de maravillarme lo completo y profundo que es.

Soy discípulo de Kenzan O'Sensei. Mi Maestro practicó por 73 años, desde los 17 años de edad ... ¡hasta que murió a los 90!: un verdadero "Hombre Superior", como lo expresaba Lao-tsé en el Tao Te King.

Lo que más respeté y admiré en él fue, en el más elogioso de los sentidos, su "mente de principiante". ¡Eso iluminaba, ratificaba y era la base misma de la que surgía su enorme nivel!

El destino hizo que él y yo nos encontráramos en 3 sitios en el espacio (Buenos Aires, Montevideo y Naha) y en 2 en el tiempo (1978 y 1980), para lo cual una vez él atravesó el mundo y otra lo hice yo. Practiqué con el Maestro, hice samu con él, velé su sueño, charlé -largo y tendido- con él, traduje al español su primer libro ... él me tituló Renshi.

A fines de 1976 el Maestro me envió de regalo un ejemplar de su obra recién editada en inglés. Leí ese libro, esa primera vez, como un sediento bebe agua. De pronto llegué a un capítulo cuyo título me impactó ... conmoviéndome en lo más profundo. Lo devoré. Un capítulo pequeño. Apenas media página ... Pero tanto en aquel entonces como aún ahora, si me viera obligado, lo cambiaría por el resto de ese y de todos mis libros ... y tengo muchos excelentes, magníficos libros.

Enorme fue mi sorpresa cuando comprendí perfectamente, en su totalidad, cada uno de sus primeros cinco puntos. Es más, supe que los "hacía carne" desde hacía años. En cuanto al 6º y último, entonces y ahora, tuve y tengo una total certeza de su veracidad ... y una gran fe en cuanto a "hacerlo carne" algún lejano, lejano día ...

Una cosa es ser un Michi no hito, un "Hombre del Camino", un "Caminante" (lo opuesto a un kuchi-bushi, un "guerrero de boca") ... otra, un Maestro del Camino ... A mi Maestro, con agradecimiento, respeto y cariño ... análisis de los "Preceptos para la Maestría" por "Kenzan" Nagamine:

"Magister dixit"

    1.   "Él es humano ... yo también". Eso significa (entre otras cosas) que no importa lo grande que sea o haya sido alguien, es tan humano como uno mismo y, por lo tanto, podemos alcanzar su nivel y aún superarlo. No hay excusa más despreciable para no crecer que poner en un pedestal inalcanzable a un Maestro: un Maestro debe servirnos de motivación ... ¡no de excusa!

2. "No progresaré si me autolimito". Corolario obvio del primer precepto. La única limitación insuperable es la autolimitación.

3. "Si él practica 3, yo practicaré 6". Este precepto (en 1970 también lo "inventé" yo, lo llamé "Teoría de la inercia positiva" y, si lo hubiera expresado en números, habría sido "si él practica 3, yo lo haré, por lo menos, 23" ... ahora sigo a la letra a mi Maestro) ... ¡es la increíblemente simple respuesta al acertijo de la Maestría!

4. "No dependeré de otros para mi auto-superación". Pues he practicado con y sin ... un montón de gente ... así como he practicado flaco y gordo, sano, enfermo y fracturado, niño, joven, adulto mayor y viejo, soltero, casado, divorciado, viudo, nuevamente casado ... y un largo etc. No dependa de nada ni de nadie más que de sí mismo para su práctica. Ni siquiera de su Sensei: úselo, úselo bien, que le sirva de ejemplo y motivación, aprenda de él ... ¡pero no "dependa"!

5. "Cultivaré tanto mi cuerpo como mi mente y creeré en mí mismo" ... el Camino ... ¡completo!

6. El último precepto es repetido por todos ... y entendido por casi nadie. Dice: "Karate-do es una maratón ... ¡para toda la vida!". Por ahora el error que he conseguido corregir en mi práctica es el de haber confundido una "maratón" con una sucesión de "sprints" ... pero el "error" valió la pena, pues practiqué aún más ...

Lo dicho al principio:

"Magister dixit": "El Maestro habló" ... ¡y yo me he hecho eco!

      
J. E. "Kensei" Castro
5 de octubre de 1998 - 15 de julio de 2015


Hanshi

Hanshi: Maestro (guerrero) ejemplar
J. E. Kensei Castro - Uruguay, 22 de agosto de 2015


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